Hoy concluí, mientras me secaba con la toalla al terminar la ducha, que
hay tres tipo de angustias existenciales, por lo menos que yo
he experimentado. A ver si las recuerdo...
No se presentan extrictamente separadas, o por momentos individuales,
pueden coexistir e incluso emerger a propósito de otro tipo de angustia.
1. La angustia del aquí
y del ahora:
a.- De primer nivel: La que compele en el presente, creo que es la más banal
pero igual de angustiosa, que tiene que ver, por ejemplo, con estar haciendo
algo que no nos gusta así como comiendo ñoquis en mi caso, o estar haciendo la
tesis ahora... sea por voluntad propia, por un fin en sí mismo, o como un medio
para algo.
b.- De segundo nivel: También compele inmediatamente a la acción en el
presente, pero trae hacia el este nudos que pueden haberse gestado en el
pasado. Es así que, por ejemplo, puedo encontrarme con una persona que me hizo
alguna vez algo que interpreté como un daño, y que el encuentro sea, por lo
tanto, desagradable.
2. Trampas mentales:
Carece de orden y forma, se manifiestan como meta pensamientos, inacabados, caóticos,
corrientes de ideas, pensamientos intrusivos que emergen y al no poder
establecérseles una conclusión o alguna especie de cierre, quedan como heridas
abiertas y fantasmas de acoso constante. Algunas veces, a pesar de
racionalizarlos de una manera saludable, no dejan de generar un efecto
angustioso infundado en las personas. Pueden llevar con naturalidad a la
obsesión, en la medida en que la tranquilidad se vislumbre en la comprensión de
lo que sucede, frente a lo cual es difícil otorgar sentido.
3. La sujeción, la
identidad:
a.- De primer nivel: Sensación de sometimiento hacia una fuerza mayor,
materializada en otro sujeto que somete y frente al cual no se ve salida emancipadora
de la fuerza opresora que ejerce hacia el sí mismo. Esta puede ser
concientizada o no, pero el efecto angustioso es el mismo, hay aquí una pérdida
de identidad, en la medida en que la acción busca complacer, o en su defecto,
no generar desagrado en el otro. El miedo se encuentra en forma implícita en
esta forma de angustia, no obstante, se configura como el motivo que genera
este tipo de malestar.
b.- De segundo nivel: La sensación de sometimiento se manifiesta de la misma
forma que en el primer nivel, no obstante, la fuerza mayor se ve materializada
en un otro generalizado, o en el deber ser social, expresado en ideas,
ideologías, etc. El miedo también opera como motor fundamental de este malestar
y también conlleva a la pérdida de identidad en la medida en que se evade la
acción libre del Yo a fin de no arriesgar la integridad del mismo en un “aprieto
social” que produce una angustia en un nivel inferior u otra dimensión, pero
que compele de todas formas a este último. Puede o no ser consciente, es
preciso recalcar que tanto en la de primer como en la de segundo nivel, la toma
de conciencia de la situación no asegura necesariamente su superación.
4. Exposición constante
a un tipo particular de emoción: El permanecer durante mucho tiempo de
manera sistemática en el mismo estadio emocional, puede conllevar a su vez, a
establecerse como un estado de ánimo a alguna determinada emoción. Esto se
manifiesta como angustia, cuando, a mi parecer, alguno los puntos anteriores no
son superados, se instalan como resentimientos o nudos que no permiten disolver
la angustia en su superación.
Todo lo anterior se manifiesta física, mental y emocionalmente como un
ruido, o una asintonía que se vivencia en esas tres dimensiones. Creo, que la
incompatibilidad entre la razón y la emoción, tan expresada en la angustia, sin
embargo tan difícil de visualizar, se encuentra a la base de varios de estos
puntos.
De todas formas, me dedicaré un día a hacer una mejor taxonomía, por el
momento, quería dejar esto planteado para que no se me olvide.